Desde la estación ferroviaria de Ciudad Real se ve el anuncio de la mueblería Jacinto Jaramillo.

Me parece que los dueños pecan de demasiado sutiles. Para ser más directos, yo les recomendaría una foto frontal de un coño. No creo que tengan problemas para encontrar una por Internet. Eso sí, en esos contornos sería más difícil fingir que la carne femenina está marcada con hierro o tiene estampado un letrero, como ocurre en la foto de estas nalgas; por tanto, para completar la sugerencia, yo propondría editar la imagen de modo que uno de los labios mayores tenga cosida una etiqueta de cartón, y poner ahí los datos de la mueblería al lado de un código de barras.

Al fin y al cabo, una empresa que incluye design & quality en su nombre debe hacer llegar claro su mensaje a los clientes que desea, en vez de dar rodeos melindrosos.

Sin embargo, a pesar de tanta delicadeza, hay mujeres que todavía protestan, qué cosas. Y el Instituto de la Mujer indica que esta publicidad es denigrante; ¡qué atrevimiento!

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Ya había escrito las cuatro líneas anteriores cuando veo que la empresa decide retirar el anuncio.

No las borro, entre otras cosas porque la empresa deja muy claro que les molesta extraordinariamente quitar la publicidad. Ya ha salido la mujer que siempre aparece como pantalla en estos casos.

En este caso, es la contable quien nos explica que, puesto que ella no se siente vejada por la empresa que le paga, nadie más debe sentirse así. Además, el anuncio le parece «gracioso», vulgaridad a la que ya estamos acostumbrados; y le parece mal que se cuestione la ética de la mueblería. Comprendo este punto de vista, porque la empresa patrocina a la Hermandad del Prendimiento en Semana Santa.

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