A través del Guardian me entero sobre otro intento de introducir un nuevo signo de puntuación: el SarcMark, que pretende sugerir el sarcasmo de quien escriba. Es casi inevitable hacer comentarios como «oh, cielos». Los divertidos profesores de Language Log mencionan una reacción típica:

«Qué idea tan excelente. Seguro que será un gran éxito.» (John Gruber)

Por cierto, ni siquiera se trata de ninguna novedad; basta con leer los dos artículos mencionados y sus comentarios, más un post previo de Benjamin Zimmer.

Lo que más me llama la atención, sin ser tampoco novedoso, es que la empresa pretenda cobrar por el uso de semejante signo. Siguiendo con Language Log, el sarcasmo de Chris Potts se extiende también a los derechos intelectuales sobre tal garabato. Algún comentarista se indigna más adelante, sin sarcasmo ninguno, de que alguien pretenda patentar un signo de puntuación. La versión más caritativa es suponer que la empresa sabe de sobra que comete una estupidez, pero quiere hacerse publicidad. Sigue siendo publicidad cuestionable, pero yo no entiendo de estas cosas; quizá sea útil.

Puestos a pagar derechos de autor sobre letras, números y garabatos, a mí me gustaría pagárselos a los Teleñecos, por ejemplo.

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